Uno, dos tres, cuatro… y cinco (bost).

Tantos trabajos creativos como para contarlos a mano abierta. Bost. El quinto trae sonidos como para disfrutar con todos los sentidos. Doblando la rectitud del pentagrama, un sonido que emana de la estrella de cinco puntas. Bienvenido, Bost. La mano tendida del incansable músico en su plena madurez. Mano tendida a las vivencias recientes. Motivo de alegría.

Bost es el quinto trabajo del trikitilari y compositor Xabi Aburruzaga (Portugalete, 1978). Si en el anterior trabajo (Keltik) Xabi nos proponía viajar al universo celta, en esta ocasión el músico se adentra en su interior; ha puesto sonido a reflexiones basadas en las experiencias de estos últimos años, tejiendo con letra algunas de ellas. En las piezas Bilbao-La Robla y Waltz for Velilla, recuerda los viajes realizados en su niñez a la tierra de su abuelo y su abuela, Palencia, y tampoco faltan los recuerdos traídos de los viajes realizados a otras tierras en los últimos tiempos: Reel Quebecoise, Nadirren giltza, Meigas y Zortzi Jauzi; éste último, homenaje a la diáspora vasca que conoció en los Estados Unidos. Habiendo sido padre primerizo el año pasado, no podía faltar la pieza dedicada expresamente a su hijo: Izei. También hay más homenajes en el disco: el dedicado al padre de su íntimo amigo y panderetero en Irumugarrieta 2.0; 88ko Txapelketa, recordando el campeonato donde se dieron a conocer los trikitilaris que tuvo por maestros en sus inicios; o las vivencias con Josu Zabala (Hertzainak) y amigos en Mekoleta. Muchas de estas piezas tienen por base el clásico sonido de la trikitixa que Aburruzaga cuida y riega inmejorablemente, como en la pieza Hauspoaren infernutik. Sin embargo, en este trabajo tampoco ha podido resistirse al ansia de buscar nuevos ámbitos; muestra de ello son Atxarre, que nos recuerda a un paisaje nórdico, y el tema que da nombre al disco, el cual ha compuesto en el ritmo de cinco, basándose en la idea propuesta por Garikoitz Aldekoa.

Como acostumbra, Xabi Aburruzaga ha contado con numerosos colaboraciones en la grabación del disco: Yves Lambert (La Bottine Souriante), Jorge Arribas y Diego Galaz (Feten Feten), Anxo Lorenzo y las pandereteiras del grupo Tanxugueiras (Olaia Maneiro, Sabela Maneiro y Aida Tarrio), Calum Stewart, Argibel Euba e Iñigo Olazabal, Amaia Oreja, Mikel Markez, Jose Maria Santiago “Motriku”, Pilar Aresti  y representantes de los Centros Vascos de América. Miren Amuriza, Unai Iturriaga e Iñaki Aurrekoetxea han escrito las letras de cinco temas. Por otro lado, Aitor Uribarri (pandero), Koldo Uriarte (teclados), Jon Cañaveras (contrabajo), Eriz Perez (guitarra acústica), Xabier Zeberio (violín, viola y nyckelharpa) y Gorka Urmeneta (alboka) conforman el grupo de Aburruzaga. En la producción, ha contado con la ayuda de Jose Urrejola, el diseño ha corrido a cargo de Higinia Garai y Unai Mimenza se ha encargado del sonido. El propio Aburruzaga se ha encargado de la dirección de la producción.

El músico de Portugalete ha realizado un viaje a su interior, a las vivencias con amigos de aquí y de allá, la niñez, la paternidad, y como no, el amor, el que le tiene a la trikitixa; las ha convertido en piezas cada cual más querida, y le ha dedicado Bost al público, para que juntos sigan alimentando el universo del folk vasco.